Nació en 1581, en el pueblecito de Pouy, dentro de la comarca, tal vez, más pobre de toda Francia. En 1600 fue ordenado sacerdote. Falleció a los ochenta años de edad. Clemente XII le elevó al supremo honor de los altares, en 1737. León XIII lo proclamó Patrono especial de todas las obras de cristiana misericordia, en 1882. — Fiesta: 19 de julio. Misa propia.
Los padres de Vicente eran unos modestos campesinos, que no contaban más que con el trabajo de la tierra para atender a sus numerosos hijos. Hasta sus doce años vivió Vicente en su casa, dedicado al oficio de pastorcillo. Advirtiendo su padre en el muchacho un talento aprovechable, determinó dedicarlo a los estudios y lo envió a un convento de franciscanos, a la ciudad de Dax. Allí estuvo nueve años, aprendiendo algunas ciencias con gran provecho y dando pruebas de su inclinación al estado eclesiástico.
Su padre hizo múltiples sacrificios, llegando a vender sus bueyes, para que Vicente pudiese seguir la carrera y completar sus conocimientos en Zaragoza y en Tolosa. En esta última ciudad recibió el título de Doctor. Recibido también el sacerdocio, celebró su primera Misa en la humilde iglesia de la aldea natal.
Una piadosa dama, viendo la pobreza de Vicente y de sus padres, le había dejado, al morir, una pequeña herencia; pero se vio desposeído de la misma por un comerciante nada escrupuloso, que se apoderó de ella. Como el novel sacerdote tenía pendientes todavía algunas deudas de sus estudios, encaminóse a la ciudad de Marsella, donde se encontraba el usurpador, para reclamar su derecho.
Después de muchos trabajos, consiguió una modesta cantidad, con la cual se dio por contento, pues no le guiaba la ambición de enriquecerse.
Entonces le sucedió un grave e inesperado percance. Al regresar por mar, unos piratas turcos le robaron y lo hicieron prisionero, conduciéndolo a la ciudad de Túnez, donde fue vendido como esclavo a un cristiano renegado, que lo dedicó al cultivo de sus campos.
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